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Mostrando las entradas etiquetadas como Lo que escribí mientras dormía.

ME PERTENECES.

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ME PERTENECES. Me perteneces porque te he soñado, podrás pensar lo que quieras, pero eres mío. Me perteneces aunque no estés a mi lado y entre tú y yo,  haya un abismo. Tuya es mi sonrisa y mis inviernos fríos, tuyas las caricias, de este corazón mío. Me perteneces... aunque la duda llene tu infierno,  tu piel es parte de la mía y sabes que yo la gobierno. Soy la dueña de tus emociones, soy el resplandor de tu sueño, soy el espejo de tu alma, donde reflejas todo lo bello.

SI YO TE CONTARA.

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SI YO TE CONTARA. Si yo te contara... a qué huelen mis pétalos. Si te contara... el porqué de mi danza al viento. Dulce movimiento, que el aire da la vida. Si yo te contara, porque sigo arraigada a la tierra. Tierra que me alimenta y me hace sentir viva. Si yo te contara, porque soy feliz con la lluvia. Si yo te contara... que nací flor en primavera. Que fui capullo verde intenso, entre un verde campo de trigo. Y ahora soy amapola roja, que baila, suspira y derrama su polen, resistiéndose a la cosecha. Si yo te contara, que volveré cada año a colorear el prado, como esas golondrinas que vuelven cada año. Si yo te contara... cuanto amor sentirías, por este campo de trigo, donde sin sueño yo dormiría. Si yo te contara, que eres espiga de trigo y que bailamos juntos al viento. Que sentirías si yo te cuento, que eres vecino del Sol y qué eres mi tormento. Que eres quien me acaricia cada tarde y sin darte cuenta rozas mis pétalos. Si yo te contara, quizás me verías y te darías c...

TREMENDA SOLEDAD.

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TREMENDA SOLEDAD. Inmersa en un glaciar de emociones, donde el sonido de tus canciones, me hacen volar. Siento el frío,  de un invierno oscuro, tejiendo el refejo de la tempestad. Tu nombre... suena con fuerza en mi mente y de repente, deja paso a la soledad. No estás a mi lado y si alguna vez lo estuviste, fueron momentos para recordar. Aquel búnker donde nos amamos, con tanta fragilidad, dime ahora donde están tus manos, que te necesito abrazar. Arrancar este frio intenso, que necesito respirar, el aliento perdido del Cierzo, que nunca más volverá. Te he estado buscando en mi nido y entre las plumas hallé un glaciar, telarañas en barro urdido, sedimentos, por secar.

Y DESPUÉS...

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Y DESPUÉS... Y después de tantos días, solo el recuerdo de tu nombre rompe mi rutina, las agujas del reloj siguen mudas y no dejo de soñar. Duerme... Y espera a que todo pase, vive del antojo de los sueños, del recuerdo,  de los enojos. De las vivencias vencidas, en la ira de tus días, de los versos escritos, en las noches frías. Pero vive... que lo nuestro puede esperar, aunque la virulencia de tu ausencia me quiera destrozar. Yo puedo amarte en la distancia, entre el abismo del siniestro motivo, que separa... nuestro despertar.

MIENTRAS DORMÍA.

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MIENTRAS DORMÍA. Voy recogiendo las luces del rayo, encendiendo la noche, no es por miedo a la oscuridad, de niña lo hacía, mientras dormía, me gustaba observar la tormenta. Así mis sueños eran más lúcidos, más reales, más soñadores y sin sombras. Volaba, sin miedo a la caída, el viento en la cara, con su suave brisa. No le temía a la altura, ni a la velocidad, me sentía libre, como un pájaro. Así eran mis sueños, sueños de niñez, sueños de ilusión, sueños que guiaban mi destino. Y así soy yo, libre, soñadora, capaz de crear, todo lo que aprendí, mientras dormía.

LA PRIMAVERA.

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LA PRIMAVERA. Hoy no quiere brotar la primavera, la niebla oculta sus intenciones, no encuentras a nadie por las aceras, ni siquiera por los rincones. Huele a lunes por la mañana y yo exaltada de emociones, donde será que tú te encuentras, que no escucho tus canciones. Luché contra el frío toda la noche y el hambre de tu cuerpo no ayudaba, los sueños retenidos en mi mente, preguntaban en qué cama te encontrabas. Asomó el lirio entre la tierra, buscando la luz que necesitaba, los ojos verdes sonrientes, que a mí me tienen hechizada. Y por fin llegó sin esperarla, las flores fueron despertando, ya se oían las canciones, que por mí tú vas cantando.

MÁS ALLÁ DE CUALQUIER FINAL.

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Siento...  que soy el prisionero de tus labios, cautivo de tu mirar, náufrago de tus emociones, mendigo de tu respirar. Siento... que sin verte soy ciego, sin tus manos no puedo tocar, me pierdo entre cuatro paredes y en el eco de nuestra verdad. Siento que sin sentir, muero, porque eres la calma de mi tempestad, el calor de un helado invierno, el fuego que deseo apagar. Eres el templo que guarda mis miedos, el ángel que funde mi glaciar, el tesoro que siempre he buscado y que al fin pude encontrar. Eres...  mi despertar cada mañana, el sueño de mi libertad, la dueña de mis emociones y como títere me puedes usar. Porque sin ti no soy nada y nada me puede curar, de esta locura enamorada, que persigue tu caminar. Eres ese cuadro en colores, que siempre quise pintar, la tierra que alimenta las flores, que por ti quise cortar. Eres la media naranja, que nadie exprimirá, porque siempre serás mía, más allá de cualquier final.

AQUEL ÚLTIMO CAFÉ

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AQUEL ÚLTIMO CAFÉ. Aún recuerdo tu sonrisa, cada vez que me mirabas, acampanada por la brisa, que entraba por la ventana. Tus labios llenos de besos, tu barba recien cortada, tus ojos un bosque oscuro, donde se perdía mi mirada. Y aquel café... nuestros desayunos hambrientos, piel a piel, donde no poníamos frenos al placer. Aún recuerdo tu nombre y el sabor de tu piel, la suavidad de tus manos, que a mí me hacían crecer. El bosque donde nos amamos, aquella primera vez  y los árboles mudos observando, como devorabas mi piel.  Aún recuerdo el aroma, de aquel último café, con su sabor amargo, amargo como la hiel. Café de despedida, que derramaste sobre el mantel y con la mirada perdida,  me dijiste... que no podías volverme a ver. Y aún lo recuerdo... como si fuese ayer, porque mi corazón me dice, que no te ha dejado de querer.

PERO TÚ NO ESTÁS...

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Ha salido el sol como cada día y me llega el aroma de tu recuerdo, las calles están cubiertas de luces y sombras, el aire me susurra, lo que yo te quiero. Hay gentes por todas partes, caminando con desespero, ruidos, de voces y coches, niños, que van al colegio. Pero tú no estás... Miro a cada persona que pasa a mi lado, intentando reconocer en ellos tus ojos, quizás el tiempo te haya cambiado, pero seguro en ellos te reconozco. Esa mirada tan tuya, no puede haber cambiado, en todo este tiempo en que estuvimos,  el uno del otro separados. Y hoy el viento me trae tu aroma, quizás... eso sea por algo, quizás sea que el destino no aguante,  vernos... separados...

ELLA ES...

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Ella es... solo un sueño, donde muero por sus besos y sus manos de terciopelo. Ella es locura al descubierto, la otra cara de la Luna, mi secreto... mi desconcierto. La sonrisa que nunca tuve, ahora sale sin quererlo, porque hay ternura en su mirada y aunque a veces despiadada, yo la quiero. Y quiero... no despertar nunca de este sueño, donde mi alma la acompaña, disfrutando del camino, que ella traza, con dibujos en la tierra, donde ella a mí me atrapa. Ella es... una noche estrellada, de miradas perdidas y manos encontradas, de amor por las esquinas, que conducen a mi cama, ella es el calor que emana, del interior de mis sábanas. Ella es la dulzura inconsciente, donde mi cuerpo inerte, muere... por amarla.

La guerra de mí hambre.

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Cuando la guerra de mi hambre acabe, ya no habrá batalla ni duelo, solo el desconsuelo del aire, esperando escuchar te quiero. Te quiero... como no he querido a nadie, como el sabor del veneno, inyectado en mi sangre. Como el sonido del silencio, que vaga por los rincones, como un corazón abierto, añorando emociones. Y cuando acabe la guerra, esa que es solo mía, ya no habrá quien consuele, el dolor de mis días. Porque el amor de tu cuerpo, dejará la estancia fria y el olor del recuerdo, olvidado por las esquinas.