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DE VIDRE I MEL

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DE VIDRE I MEL  Sota aquet cel,  de vidre i mel, de confitura,  blanc i vermell. D'amples finestres,  on corre el vent, de portes obertes,  sota aquet cel.  S'escolta el cant,  d'un ocell,  amb el bec d'or,  sota aquet cel.  Creix la rosella,  entre el blat verd i els arbres ballen,  sota aquet cel.  Els somnis bateguen,  será de fret i la sorra s'escampa,  si bufa el vent.  I volan les paraules, sense di res sota aquet cel, de vidre i mel. ©Montserrat García Pino 

MUSAS DEL SILENCIO

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MUSAS DEL SILENCIO Cuando las musas del silencio, se ocultan en mi mente, puedo escribir secretos, que no conoce la gente. Puedo plasmar historias, sobre el papel inerte,  puedo soñar vivencias, puedo en sueños tenerte. Y la melancolía viene a mí,  sin yo ser consciente y es que no puedo vivir,  si tú no estás presente.  Llámame loca... por desear verte, por recoger los besos, que vuelan en mi mente. Pero un otoño sin ti, descoloca al más fuerte,  por eso hazme feliz,  simplemente con verte.  Mirarte a los ojos sin fin,  con esos labios sonrientes y preguntame al oído también,  si tenía ganas de verte.  Y dime... que lo soy todo para ti,  que estoy siempre en tu mente y si no es así,  por favor, miente...  ©Montserrat García Pino 

BLANCA TENTACIÓN

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BLANCA TENTACIÓN  El jardín de su cuerpo,  tiene rincones prohibidos, suaves amapolas, dulces flores de lirio. Blanca piel de nácar, bañada en el río, que alborota a los peces y a mi corazón dormido.  Quién sembrara sus mieles,  bajo el manto frío,  de esas mansas aguas,  donde nada el delirio.  Miro su piel desnuda, miro... y miro... sin tener conciencia, de que tiene que ser mío. Ese cuerpo blanco, que embriaga al olvido, entre las mansas aguas, que ahora son su abrigo. Y me oculto trás la sombra, del cerezo dormido,  contemplando su cuerpo,  soñando, que es mío.  Sus pies blancos... tienen que estar fríos y mis labios corren,  a besar su ombligo. ©Montserrat García Pino 

COMO CUANDO ERA PEQUEÑA

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COMO CUANDO ERA PEQUEÑA Quisiera enamorarme de la noche, de las luces que parpadean en el horizonte, de los susurros que se escuchan sin voces, de las estrellas pequeñas que no tienen nombre. Del olor a fresco que desprenden las flores, de la húmeda acera que cruzan los hombres y del impávido sonido,  que se oculta en la noche.  Quisiera...  Desterrar esto que oprime mi pecho y sin pudor en mi lecho besarte,  agarrarme con fuerza a tu cintura y perderme en el olor de tu piel madura.  Sentir esa locura que acompaña a los sueños y dejar escapar a esa niña que llevo dentro, creer que está vida no tiene fin y que siempre felices jugaremos en el jardín.  Porque es esta la vida que quiero,  olvidarme de los problemas y sentarme en el bordillo de la acera,  como cuando era pequeña.  ©Montserrat García Pino 

ATAJOS

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ATAJOS Nos separan,  tres esquinas del barrio  y aún asi me pierdo en las aceras,  buscando tus labios.  Tus ojos son palabras,  que miran sin hablar,  tus manos el refugio,  de una noche de verano.  Será que por eso te amo,  porque el frío del otoño,  poco a poco va llegando  y sigo perdida entre aceras  y el acero sin vida,  de las farolas del barrio.  Y sin querer voy buscado,  los atajos que conducen a ti, calle arriba...  calle abajo...  Hasta que un día sin buscar,  cuando ya no pensaba en ti,  pasas por delante de mi puerta y yo me quiero morir.  Otra vez revuelves mis instintos,  yo que creía haberte olvidado,  vas y apareces,  a tres esquinas del barrio.  ©Montserrat García Pino 

EL FANTASMA DE AYER

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SOY EL FANTASMA DE AYER Soy el veneno del deseo que recorre tu piel,  la fantasía de una noche y el susurro que oyes,  cuando estás con él. Soy el fantasma de tus sueños, cuando en la noche me recuerdas y el delirio de tenerme, te acerca a él. Soy el que cada día te despierta, con un mensaje en la piel, el que sin comida te alimenta, yo soy, aquel. Aquel que un día conociste y por culpa del orgullo no pudiste tener, y sin saber ni cómo,  perdiste el tren.  Y ahora simplemente te preguntas,  qué habrá sido de él  si tanto me quería,  por qué no insistió en volver.  Y a eso solo puedo decirte,  que me arrancaste la piel y sin poder soportarlo,  me volé la sien.  Por eso tu me sientes,  cada amanecer,  porque el fantasma de mi cuerpo,  salió para hacerte florecer.  Y ahora soy el agua, donde bañas tu piel y las sabanas que cubren tu cuerpo, cuando desnuda estás con él. ©Montserrat García Pino 

HOY VOY A ESCRIBIR

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HOY VOY A ESCRIBIR  Verso a verso, voy construyendo mi camino, un camino plácido al andar y en cada cruce divago, buscando la tempestad. Esa que me producen tus ojos, azules como el mar, cuando te pones nervioso, y tu mirada quieres ocultar. Vivo en la mentira, cada despertar, contagiada de alegría,  con cosas que contar.  Y hoy amenaza lluvia,  a través del cristal y voy a pisar charcos,  como cuando tenía otra edad.  No quiero perder la vida, sin antes saber amar, cada pequeña cosa, que pocos saben apreciar.  La lluvia...  el mar...  los luceros en la noche,  tu despertar. ©Montserrat García Pino